Parece que la Universidad tiene una oferta que hacerme, más bien, una empresa a través de la universidad. He mandado un e-mail al responsable para que me informe de algo un poco más concreto que “posible oferta”. De los de Madrid no he sabido nada, si no tengo noticias suyas a última hora del Martes, les mandaré otro e-mail. Me veo ya haciéndoles el avión para que me den trabajo.
Este fin de semana ha sido todo el rollo de Jean. El sábado por la mañana de nuevo (y gratis esta vez) al D’Orsay. Aunque si a eso se le llama visita…vimos explicadas tres salas de arte decorativo por el conservador que se encarga de ellas, me gustó. Y fin, luego pasamos por la exposición de Art Noveau que ya he visto y que me parece un insulto con lo que hay alrededor en ese museo. Y fuera corriendo como si hiciera un día maravilloso para pasear, pero no, caían chuzos de punta. Comida en un restaurante cercano con los españoles y un inglés, que fue el que mejor me cayó de la treintena de personas que me presentaron este fin de semana. La comida, 17-18 euros y una kistch con verduras y ¡tierra! Y de plato fuerte una especie de puré de patatas verdoso con espinas, que no estaba malo, pero era agotador y estaba salado. La bebida fuera del menú y el café también. Y de postre ni hablemos. Lo dicho, en París, no se come bien. Después me despedí porque ellos se iban a echar la siesta y a empezar a prepararse para la fiesta. El resto del sábado en casa y fuera mantas de agua.
Hoy ha hecho un día espléndido para lo que es París pero me ha tocado pasarlo en la casa de Jean, en ese Brunch que dura horas. Viendo algunos videos de su vida por su cumpleaños y hablando con gente. Había tantas Plumas, que el ambiente resultaba sofocante, de verdad y comprobado está que es universal la pose, porque es invariante se sea de México, Inglaterra, EE.UU., España o Francia, que es de los países de los que he podido hacer hoy el estudio. Entre tanto vejestorio y tres niñatos de quince años, no sabía dónde meterme así que me he dedicado a zampar y disfrutar de la ventana desde la que se ve el Arco del Triunfo si te asomas al balcón, escuchando a Cesaria Evora en la minicadena. La casa es una maravilla, tiene detalles que me gustan mucho y otros que me parecen el horror, como esa afición del dueño por los animales disecados. Esa casa en París y suficiente dinero para vivir a lo Bernard Black, con eso la vida ya es perfecta.
Ayer no tenía ganas de irme a casa, me apetecía quedarme más y hoy todo lo contrario y la última hora se me ha hecho un poco eterna. Al salir he repetido paseo bajando por los Campos Elíseos, giro por el Grand Palais, puente de Alejandro III y metro delante de los Inválidos. El momento en el que pasaba por el puente ha sido de postal. Los franceses se molan tanto que lo que tienen si ya mola, hacen que mole tropecientas veces más, creo que ya he dicho por aquí que la iluminación de esa zona por la noche es espectacular. Detrás el palacio, a mi derecha la Torre Eiffel iluminada perfectamente y con la luna en cuarto creciente recién estrenado y con cielo tan limpio que se podía ver el disco entero como si fuera un hueco en el cielo nocturno, delante los Inválidos. Precioso.
En casa, al llegar a mi piso casi me ahogo del ascensor a mi habitación porque mi nuevo vecino, una pena que los de antes silenciosos y cautos se hayan ido, estaba friendo cordero y haciendo un humo que no era normal. Hasta él mismo según llegaba yo, ha abierto la puerta de la escalera de socorro para ventilar el piso pero ya era tarde, el detector de humos había saltado. Cuando estaba yo después haciendo la cena, había un inspector por ahí mirando y revisando. Y justo cuando había hecho todo, fregado y estaba sentado con el primer trozo de filetaco pinchado en mi tenedor de camino a mi boca babeante ¡ALARMA DE INCENDIOS! No jodas… ponte el abrigo, coge la cartera, reza para que no sea algo real y te quedes sin discos duros, portátil y ropa y baja a la calle. También cogí un libro por si duraba el tema. Parece que no era nada, estoy seguro de que era consecuencia directa de lo del detector porque seguía con la luz roja. Así que a los diez minutos he subido, con la cena ya fría. Y es que recalentar un filete en el microondas cuando se acaba de hacer, duele en el alma, así que me lo he zampado frío por principios. Mis nuevos vecinos no comienzan bien, para empezar, porque no pueden usar la cocina compartida al tener ellos una en su habitación. Además seguro que son traficantes de drogas, esto de ver The Wire hace que la mitad de las personas que veo por la calle me parezcan narcotraficantes. Estos tíos sacan a todo el edificio y molestan a todo bicho viviente y nadie lo sabrá, yo, que pasaba por allí de casualidad. Mientras a mí me mandan amenazas desde recepción porque durante cuatro horas nocturnas hubo una persona de más en mi habitación que no molestó a nadie. Tiene cojones.
Mañana, según a qué hora me levante, igual me voy a la Pinacoteca a ver la exposición de pintura holandesa que acaba a primeros de Febrero. Con ver algún cuadro de Vermeer, que sé que alguno hay, ya seré feliz.
Gasto: 13€
Gasto Acumulado: 103€
Escuchando: Nada.
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